Si me quieres no me pegues.

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Esta entrada y esta sesión de fotos está dedicada a todos aquellos que alguna vez se han sentido maltratados, tanto psicológicamente como físicamente. Gente que ha sufrido violencia de género, bullyng, o cualquier otro tipo de acoso o abuso; Porque todos, por desgracia, nos hemos sentido así al menos una vez en la vida.

Nos enseñan desde pequeños a querernos a nosotros mismos, a aceptarnos tal y como somos, pero fuera de esa burbuja está la cruda realidad, en la que la adaptación requiere la aceptación de los demás, la de “O como ellos o sin ellos”; Empiezan los rechazos. Desde pequeños compitiendo por quién pinta mejor, quien tiene más nota en los exámenes, quien se acuesta con más chicos en una noche, quien tiene el mejor cuerpo; Es en ese momento en el que empiezan las exclusiones sociales, porque no todos somos iguales. Pero no piensan. En general, no pensamos, porque aquel que es acosado y marginado luego se convierte en acosador y en marginador, excluimos a la gente que no nos gusta, no nos atrae físicamente la criticamos, creando el mismo vacío que nos hicieron a nosotros en otro momento.

No pensamos en el daño que causamos a las personas, no medimos nuestras palabras que se clavan como dagas en el corazón de nuestro interlocutor, y eso hace mella en su personalidad. Esas personas sonrientes con tantos defectos como virtudes, que te miran desde esa sonrisa desdentada o fea, sonrisas poco sinceras, que ocultan noches de tristeza y llanto. Acabamos convirtiéndonos en lo que nosotros mismos odiamos.

A ellas, a ellas les pasa lo mismo. Comienzan una vida matrimonial, adoctrinadas, sometidas a la cocina y a la voluntad de su marido, cuando quieren darse cuenta ya no viven su vida, sino una rutina monótona que se convierte en una pesadilla. Los primeros días el mal humor del trabajo lo sofocas con una amplia sonrisa, a lo que él siquiera te da las gracias por la comida. Poco a poco la pasión se apaga, ya no hay besos, ni abrazos, ni caricias después de la cena. Tu vida se vuelve vacía, hasta que un día te quedas dormida en el sofá, olvidando de tus deberes como ama de casa. ¡El trabajo de toda tu vida! Empiezan las discusiones, fuertes; Portazos, gritos, manos levantadas, lágrimas… Todo vuelve a la normalidad hasta un tiempo. Llega a casa, borracho, y esa pesadilla se acentúa, te pega, te maltrata, pero te callas porque “no puedes vivir sin él”; “Él me quiere, cambiará” “No es así, tiene una mala época”…

No es gracioso el machismo, ni el bulling, siquiera es gracioso criticar a la gente, pero seguimos haciéndolo, y aunque escriba esta entrada, aunque sea víctima de esas críticas destructivas, también seguiremos haciéndolo, porque no es solo una persona la que debe de mover el mundo, son las masas. Por eso, y por muchas cosas más, pido perdón a toda esa gente que ha sido criticada, o se ha sentido ofendida con mis comentarios, porque somos humanos, y al fin y al cabo, no somos perfectos.

…Si me quieres, no me pegues.

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